Demasiado endulzas mi vida tú
y yo padezco diabetes.
Cuando nuestras salivas se juntan
la glucosa transcurre mi garganta
llegando
hasta mi estómago
convirtiéndose en mariposas.
Demasiado endulzas mi vida tú
y yo padezco diabetes.
Cuando saboreo tu boca
mis estímulos afectivos
sacuden mi aparto digestivo
y mi insulina se absorbe por las mariposas.
Demasiado endulzas mi vida tú
y yo padezco diabetes.
Cuando se hunden mis labios entre los tuyos
el páncreas deja de producir insulina
para guardar ese dulce placer
repartiéndole equitativamente
sobre las mariposas fervorosas.
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