-"¿Llorarás por mi muerte?", le pregunté.
-"Deja de pensar en la muerte.
Algún día, probablemente, te necesitaré", me contestó.
-"¿Por qué, entonces, asesinaste mi corazón,
sin el cual, yo no viviré?",
protesté.
-"Porque matando tu corazón,
al lado del segundo amor de mi vida, estaré;
y los mejores momentos viviré.
De él, dos hermosos bebés he tenido ;
y muchos más niños tendré.
Él me da la plata;
y con esta plata a cualquier hombre,
de esclavo, le compraré.
De los hombres que me inviten a su cama,
con quien quiera me acostaré
y a quien no quiera,
una patada en el culo le daré", respondió.
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