Nada está prohibido, nada.
Ni enamorarse de una mujer casada.
Nada está prohibido, nada.
Ni reivindicar la fidelidad de su amante,
que está de otro hombre enamorada.
Nada está prohibido, nada.
¡Abajo
la moral,
la virtud!
¡Abajo
la plata,
el egoísmo!
¡Abajo
el materialismo,
el tiempo!
¡Abajo
su matrimonio,
la distancia!
¡Abajo todo,
antes de que toda la historia quede en la nada!
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