sábado, 27 de julio de 2013

Te odio

Hoy, puedo decirte te odio
sin temor de que algún día vuelva a quererte.
El hielo del tereré, que de vos lo aprendí a beber,
me congeló el corazón como había congelado al tuyo.
Ya no necesito beber champán para olvidarte.
¡Me embriagué con aquellos venenosos recuerdos;
y jamás, voy a despertarme!

Hoy, puedo decirte te odio
sin temor de que algún día vuelva a buscarte.
¡ Ya no sos sino un recuerdo sepultado sin velatorio!
Voy a brindar por mi soledad ;
y por tu lejanía, voy a organizar un banquete.
¡ Mil veces , cada día, me matabas;
y yo, después de haberme resucitado,
cada día, soy más fuerte que el precedente!
¡Por vos, he sufrido tanto;
y ahora, indiferente!

Hoy, puedo decirte te odio
sin temor de que los claveles de mi jardín lloren.
Las estrellas dejaron de venir a buscarme
para llevarte mis besos.
Las estelas de los navíos dejaron de escribir tu nombre
en los ríos y en los mares.
El sol dejó de llevarme tus ardientes pasiones.
Mis versos dejaron de llorar por tu lejanía.

Hoy,  puedo decirte te odio...
Te odio porque ya no te quiero...
Te odio porque he dejado de amarte...
Te odio porque me partiste el corazón y me destrozaste el alma.
¡Así recompensaste vos a quien te haya amado tanto!
Aunque no dejes de escribirme y de disculparte,
te odio y te odiaré porque ya no tengo corazón
con el cual  podré amarte... 

No hay comentarios:

Publicar un comentario