lunes, 22 de julio de 2013

Pobrecito niño


A la resistencia palestina...
A todos los futuros luchadores palestinos por su patria...

Pobrecito niño
nacido en este mundo lleno de injusticia,
muerto de hambre y sed;
trémulo de frío y abrasado de calor.
El prójimo es impávido;
tú, descalzo y desarrapado estás.

Pobrecito niño,
Tu patria te requiere.
Tu hermano la defendía;
entonces, su alma se alzó al cielo.
¡Morirás mártir defendiendo tu honor!
¡Hurra vigoroso varón!
¡Serás de los Moradores del Jardín!
Tu firme sueño es una espada
en la ingle de la injusticia está marcada.
Nuestros sueños son leves y tenues
que eluden de la cruda realidad.
¡Vivir es soñar y morir es llorar!
El que muere por su patria, vivo,
aunque su alma en el cielo ha de estar.

Pobrecito niño,
tu camino es un desierto árido y frío;
su vía te llevará al paraíso eterno.
Vives en una  cabaña y morirás descalzo y desnudo.
¡Rico, así eres y rico quedarás!
Tu madre es tu patria;
Tu hijo es tu pueblo
que padece la desesperanza y opresión.
Nuestro futuro en tu corazón;
mis versos son un encendedor abrasador.

Pobrecito niño,
en cuanto estés adolescente,
disfrutarás tu juventud;
llevarás, entonces, tu carabina
e irás a luchar por tu reputación,
y enfrentarás, de hecho, a la opresión.
Tu riqueza en tu mente;
tu arma más fuerte es tu amor a tu patria y a Dios.

Pobrecito niño,
¡Sigue hacia adelante,
el tiempo jamás vuelve atrás!
En un mundo lleno de injusticia nacido;
la muerte por todas partes te persigue.
¡Has nacido en una revolución!
Nuestra emancipación descifró su secreto
tu nodriza de un pergamino.

Pobrecito niño,
tu corazón es sobrio y sencillo,
resucitado por la sobrevivencia divina.
Naciste, caballero, en un inolvidable día.
Arrójate a los abyectos
en una tensa humedad de sangrías.
Lágrimas húmedas y frías
saltarán de los ojos de tu madre.
Su hijo morirá en una aplastante batalla.
¡Tu madre llorará de consternación!
¡Su hijo pervivirá en nuestro corazón!
Mártir y digno morirás;
y por tu patriotismo, hasta la última gota de sangre, resistirás.
Mientras tanto, hipócritas se reúnen
en mesas de negociación,
mendigando de su tierra un palmo o dos.
¡Es la vida, niñito, desbordante de injusticia!
¡La justicia estará en el paraíso al lado de Dios!


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