En
el mar de tus ojos, flotaron sus ansias.
En
el río de tu boca, flotaron sus deseos.
En
la pileta de tu lengua, flotaron sus pasiones .
En
el arroyo de tus oídos, flotaron sus piropos.
En
la acequia de tu garganta, flotaron sus manos.
En
la cascada de tus pechos, flotaron sus labios.
En
el lago de tu vagina, flotaron sus espermatozoides.
Así,
tu ombligo sonrió;
y
me decepcioné yo.
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