A la resistencia palestina...
A todos los futuros luchadores palestinos por su patria...
Pobrecito
niño
nacido
en este mundo lleno de injusticia,
muerto
de hambre y sed;
trémulo
de frío y abrasado de calor.
El
prójimo es impávido;
tú, descalzo
y desarrapado estás.
Pobrecito
niño,
Tu
patria te requiere.
Tu
hermano la defendía;
entonces,
su alma se alzó al cielo.
¡Morirás
mártir defendiendo tu honor!
¡Hurra
vigoroso varón!
¡Serás
de los Moradores del Jardín!
Tu firme
sueño es una espada
en la
ingle de la injusticia está marcada.
Nuestros
sueños son leves y tenues
que
eluden de la cruda realidad.
¡Vivir
es soñar y morir es llorar!
El
que muere por su patria, vivo,
aunque
su alma en el cielo ha de estar.
Pobrecito
niño,
tu
camino es un desierto árido y frío;
su
vía te llevará al paraíso eterno.
Vives
en una cabaña y morirás descalzo y
desnudo.
¡Rico,
así eres y rico quedarás!
Tu
madre es tu patria;
Tu
hijo es tu pueblo
que
padece la desesperanza y opresión.
Nuestro
futuro en tu corazón;
mis
versos son un encendedor abrasador.
Pobrecito
niño,
en
cuanto estés adolescente,
disfrutarás
tu juventud;
llevarás,
entonces, tu carabina
e
irás a luchar por tu reputación,
y
enfrentarás, de hecho, a la opresión.
Tu
riqueza en tu mente;
tu
arma más fuerte es tu amor a tu patria y a Dios.
Pobrecito
niño,
¡Sigue
hacia adelante,
el
tiempo jamás vuelve atrás!
En
un mundo lleno de injusticia nacido;
la
muerte por todas partes te persigue.
¡Has
nacido en una revolución!
Nuestra
emancipación descifró su secreto
tu
nodriza de un pergamino.
Pobrecito
niño,
tu
corazón es sobrio y sencillo,
resucitado
por la sobrevivencia divina.
Naciste,
caballero, en un inolvidable día.
Arrójate
a los abyectos
en
una tensa humedad de sangrías.
Lágrimas
húmedas y frías
saltarán
de los ojos de tu madre.
Su
hijo morirá en una aplastante batalla.
¡Tu
madre llorará de consternación!
¡Su
hijo pervivirá en nuestro corazón!
Mártir
y digno morirás;
y
por tu patriotismo, hasta la última gota de sangre, resistirás.
Mientras
tanto, hipócritas se reúnen
en
mesas de negociación,
mendigando
de su tierra un palmo o dos.
¡Es
la vida, niñito, desbordante de injusticia!
¡La
justicia estará en el paraíso al lado de Dios!