Capítulo
1
Cuando
aquella noche estaba haciendo el amor con su marido, se acordó de su amante.
Era un muchacho del otro lado del mar que solía decirle las palabras más
lindas. Le mandaba todas las noches sus besos con las estrellas, sus saludos
con la luna y su cariño le expresaba constantemente en su poesía. Ella solía
buscar sus versos en su blog con locura; y al leerlos , unas veces se pintaba
en sus dulces labios carmesíes una profunda sonrisa; otras veces, no podía
detener sus lágrimas.
La
poesía de su amante era pletórica de locuras. En ella, exaltaba su amor y
lloraba por su lejanía. Sus versos eran una combinación de pena y de esperanza,
de amor y de desesperanza, de sufrimiento y de alegría. Ella , realmente, no
sabía si estaba enamorada de él o no. Le dijo muchas veces que le amaba. Pero
aquella noche, estaba confusa; sentía que su marido le estaba dando todo lo que
necesitaba. Hace dos días, le compró un anillo de oro blanco que tenía un
precioso brillo de diamante y que le costó 50 millones de guaraníes. Una semana
antes, en el San Valentín, le compró un Ferrari y le prometió obsequiarle en su
cumpleaños, el 28 de agosto, un I Phone.
Aquella
noche, mientras hacía el amor, pensaba en eso y se acordó de aquellas noches
inolvidables con su amante cuando regañaba con su marido. Él le ofreció todo el
cariño que necesitaba, le consolaba cuando lloraba y le hacía reír cuando más
lo necesitaba. Por un momento, sintió una lástima por él porque le prometió no
hacer el amor nunca con su marido. Pero cuando miró sus dedos y vio el lindo
anillo sonrió y sintió una inmensa felicidad:
-¡No
soy una pelotuda para perder este gran tesoro que me tiene entre sus brazos,
pensó sonriendo, refiriéndose a su esposo
Su
amante no empezó a trabajar todavía y hasta los paquetes de chocolate que le
prometió mandarlos por correos no le llegaron. Pensando en todo eso, miró a su
marido con un gran cariño y se inclinó besándole en la boca y desde entonces, no dejó de tocarle su cuerpo
hasta el momento en que terminaron de hacer el amor. Ella no cesaba de gemir:
-Dame
más querido - le pedía, gimiendo- así....así...cógeme mbore ....cógeme
querido...Más fuerte....Mucho más fuerte....Así...¡Dios mío, qué rico!...¡Me
encanta ! ¡Te quiero, te amo...me muero por vos!... Dame más...Quiero más...Cógeme...
Eso
decía y muchas cosas más hasta que la leche acabó en su vagina y la poca crema
que quedó alrededor de su pene la lamió con su lengua cuando lo puso todo en su boca chupándolo como si fuera un helado.
Al
otro lado del mar, en otro continente- cuyo nombre el verdadero autor de cuento
no me quiso mencionar-su amante estaba solitario, encerrado en su cuarto,
esperando que le contestaría al último mensaje que le mandó en facebook. Hace dos días que no le contestó; ni
siquiera, le mandó un mensaje a su celular como solía hacer cuando pasaba
bastante tiempo sin conectarse al facebook.
-¡Pobrecita,
ha de estar muy ocupada!, pensó su amante.
Luego
se puso perplejo; saltó de su silla y llevó su celular , hablando consigo mismo
en voz alta :
-¡Debe
de estar enferma!, pensó sin poder impedir que unas lágrimas le saltaran por
sus ojos . ¡Nunca quedó dos días sin hablarme!,dijo a sí mismo. ¿O acaso el amor de su vida , su hijito, está mal?, siguió hablando consigo mismo.
Entonces,
decidió llamarle. Lo hizo varias veces pero ella no contestó. Estaba en la
ducha con su marido e hizo el amor la segunda vez en una sola noche. Llevaba 7
años de casada y 4 años de novia pero nunca lo hizo dos veces en una sola
noche. Aquella noche para ella era inolvidable. Hace dos meses que su marido no
le tocó. De estos dos meses, pasó un mes y medio durmiendo con su hijo en la
misma habitación mientras su marido dormía en otra habitación solo. En este
período se conformaba con el amor de su amante. Solía salir al patio, esperando
que las estrellas le llevaban los besos y la luna los saludos. Pero a partir de
aquella noche , sintió que no iba a necesitar más vivir las ilusiones y sueños
con un amante que vivía demasiado lejos de ella y que no le prometía de nada ni
tenía plata para poder prometerle de nada. Él tenía una humilde beca que apenas
le permitía satisfacer sus necesidades más básicas.
-¡Ya tengo a quien le encanta explotar mi cuerpo
palmo a palmo!, pensó mientras salió de la ducha abrazada por su marido y pasó
su lengua desde su pecho hasta su cuello, gozando del cuerpo de su esposo.¡
Ahora, no te voy a necesitar más tarado! ¡Ahora, no te voy a necesitar más ex
amante! Ya tengo a quien le re gusta sentir la frescura de mi piel, la ternura
de mis labios, la delicadeza de mi carne, el brillo de mis ojos, la redondez de
mis tetas y la exquisitez de mi almeja, siguió su conversación interior y silenciosa.
Su
celular estaba sonando mientras tenía la cabeza entre los pechos de su marido
saliendo de la ducha, yendo con él a su habitación. Su mano derecha no dejaba
de acariciarle su pubis y sus piernas mientras su mano izquierda estaba tocando
su rostro y su cabello.
-Tu
celular suena, le dijo su marido.
-Deja
boludo. Luego, lo veo, le contestó. Ahora , quiero disfrutar de este rato
contigo. Hace mucho tiempo extrañándome estar entre tus brazos. Estar en la
cama sin vos es como una paloma que le han quitado sus alas. Vos sos mis alas
que cuando las pierdo no puedo volar .¿Y qué hay mejor que un marido hermoso con
quien , a solas, quiero estar? Yo soy tu presa querido, presa de tu amor. Tu
amor me da alas para volar en este espacio inmenso de felicidad. ¿Y qué ha de
ser mejor que ser libre con alas y presa de un amor profundo que no quiero
nunca perder. Mi amor a vos es más enorme que el de Melibea a Calisto. Mi amor
a vos no tiene equivalencia en la historia humana porque vos sos único. Toda la
razón del mundo tiene Jacinto Benavente cuando dijo "Si la pasión, si la
locura no pasaron alguna vez por las almas....¿qué valdría la vida?". Y yo
mientras estoy a tu lado, soy una llama de pasión...Solo vos, boludo, podés
apagarme con tu amor, con tu cariño y con tu ternura ...¡Yo soy viva porque tu
amor explica los latidos de mi corazón!
Y de
repente, se acordó de aquellos versos
preferidos de su amante que son de Luis Cernuda. Entonces, los susurró en los
oídos de su marido con una voz trémula de
pasión:
"Tú
justificas mi existencia:
si
no te conozco, no he vivido;
si
muero sin conocerte, no muero, porque no he vivido."
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