viernes, 31 de mayo de 2013

La esposa fiel

Capítulo 1
Cuando aquella noche estaba haciendo el amor con su marido, se acordó de su amante. Era un muchacho del otro lado del mar que solía decirle las palabras más lindas. Le mandaba todas las noches sus besos con las estrellas, sus saludos con la luna y su cariño le expresaba constantemente en su poesía. Ella solía buscar sus versos en su blog con locura; y al leerlos , unas veces se pintaba en sus dulces labios carmesíes una profunda sonrisa; otras veces, no podía detener sus lágrimas.
La poesía de su amante era pletórica de locuras. En ella, exaltaba su amor y lloraba por su lejanía. Sus versos eran una combinación de pena y de esperanza, de amor y de desesperanza, de sufrimiento y de alegría. Ella , realmente, no sabía si estaba enamorada de él o no. Le dijo muchas veces que le amaba. Pero aquella noche, estaba confusa; sentía que su marido le estaba dando todo lo que necesitaba. Hace dos días, le compró un anillo de oro blanco que tenía un precioso brillo de diamante y que le costó 50 millones de guaraníes. Una semana antes, en el San Valentín, le compró un Ferrari y le prometió obsequiarle en su cumpleaños, el 28 de agosto,  un I Phone.
Aquella noche, mientras hacía el amor, pensaba en eso y se acordó de aquellas noches inolvidables con su amante cuando regañaba con su marido. Él le ofreció todo el cariño que necesitaba, le consolaba cuando lloraba y le hacía reír cuando más lo necesitaba. Por un momento, sintió una lástima por él porque le prometió no hacer el amor nunca con su marido. Pero cuando miró sus dedos y vio el lindo anillo sonrió y sintió una inmensa felicidad:
-¡No soy una pelotuda para perder este gran tesoro que me tiene entre sus brazos, pensó sonriendo, refiriéndose a su esposo
Su amante no empezó a trabajar todavía y hasta los paquetes de chocolate que le prometió mandarlos por correos no le llegaron. Pensando en todo eso, miró a su marido con un gran cariño y se inclinó besándole en la boca  y desde entonces, no dejó de tocarle su cuerpo hasta el momento en que terminaron de hacer el amor. Ella no cesaba de gemir:
-Dame más querido - le pedía, gimiendo- así....así...cógeme mbore ....cógeme querido...Más fuerte....Mucho más fuerte....Así...¡Dios mío, qué rico!...¡Me encanta ! ¡Te quiero, te amo...me muero por vos!... Dame más...Quiero más...Cógeme...
Eso decía y muchas cosas más hasta que la leche acabó en su vagina y la poca crema que quedó alrededor de su pene la lamió con su lengua cuando lo puso  todo en su boca chupándolo  como si fuera un helado.
Al otro lado del mar, en otro continente- cuyo nombre el verdadero autor de cuento no me quiso mencionar-su amante estaba solitario, encerrado en su cuarto, esperando que le contestaría al último mensaje que le mandó en  facebook. Hace dos días que no le contestó; ni siquiera, le mandó un mensaje a su celular como solía hacer cuando pasaba bastante tiempo sin conectarse al facebook.
-¡Pobrecita, ha de estar muy ocupada!, pensó su amante.
Luego se puso perplejo; saltó de su silla y llevó su celular , hablando consigo mismo en voz alta :
-¡Debe de estar enferma!, pensó sin poder impedir que unas lágrimas le saltaran por sus ojos . ¡Nunca quedó dos días sin hablarme!,dijo a sí mismo. ¿O acaso  el amor de su vida , su hijito,  está mal?, siguió hablando consigo mismo.
Entonces, decidió llamarle. Lo hizo varias veces pero ella no contestó. Estaba en la ducha con su marido e hizo el amor la segunda vez en una sola noche. Llevaba 7 años de casada y 4 años de novia pero nunca lo hizo dos veces en una sola noche. Aquella noche para ella era inolvidable. Hace dos meses que su marido no le tocó. De estos dos meses, pasó un mes y medio durmiendo con su hijo en la misma habitación mientras su marido dormía en otra habitación solo. En este período se conformaba con el amor de su amante. Solía salir al patio, esperando que las estrellas le llevaban los besos y la luna los saludos. Pero a partir de aquella noche , sintió que no iba a necesitar más vivir las ilusiones y sueños con un amante que vivía demasiado lejos de ella y que no le prometía de nada ni tenía plata para poder prometerle de nada. Él tenía una humilde beca que apenas le permitía satisfacer sus necesidades más básicas.
-¡Ya  tengo a quien le encanta explotar mi cuerpo palmo a palmo!, pensó mientras salió de la ducha abrazada por su marido y pasó su lengua desde su pecho hasta su cuello, gozando del cuerpo de su esposo.¡ Ahora, no te voy a necesitar más tarado! ¡Ahora, no te voy a necesitar más ex amante! Ya tengo a quien le re gusta sentir la frescura de mi piel, la ternura de mis labios, la delicadeza de mi carne, el brillo de mis ojos, la redondez de mis tetas y la exquisitez de mi almeja, siguió su conversación interior y silenciosa.
Su celular estaba sonando mientras tenía la cabeza entre los pechos de su marido saliendo de la ducha, yendo con él a su habitación. Su mano derecha no dejaba de acariciarle su pubis y sus piernas mientras su mano izquierda estaba tocando su rostro y su cabello.
-Tu celular suena, le dijo su marido.
-Deja boludo. Luego, lo veo, le contestó. Ahora , quiero disfrutar de este rato contigo. Hace mucho tiempo extrañándome estar entre tus brazos. Estar en la cama sin vos es como una paloma que le han quitado sus alas. Vos sos mis alas que cuando las pierdo no puedo volar .¿Y qué hay mejor que un marido hermoso con quien , a solas, quiero estar? Yo soy tu presa querido, presa de tu amor. Tu amor me da alas para volar en este espacio inmenso de felicidad. ¿Y qué ha de ser mejor que ser libre con alas y presa de un amor profundo que no quiero nunca perder. Mi amor a vos es más enorme que el de Melibea a Calisto. Mi amor a vos no tiene equivalencia en la historia humana porque vos sos único. Toda la razón del mundo tiene Jacinto Benavente cuando dijo "Si la pasión, si la locura no pasaron alguna vez por las almas....¿qué valdría la vida?". Y yo mientras estoy a tu lado, soy una llama de pasión...Solo vos, boludo, podés apagarme con tu amor, con tu cariño y con tu ternura ...¡Yo soy viva porque tu amor explica los latidos de mi corazón!
Y de repente,  se acordó de aquellos versos preferidos de su amante que son de Luis Cernuda. Entonces, los susurró en los oídos de su marido con una voz trémula  de pasión:
"Tú justificas mi existencia:
si no te conozco, no he vivido;
si muero sin conocerte, no muero, porque no he vivido."

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