Verdeció
en mi corazón una rosa bella .
Creció
en tu corazón una ortiga azul.
Mis
ojos contemplaban a un ángel
que bajó
del cielo a levantarme
a un
paraíso donde, a solas, estaríamos vos y
yo.
Duerme
alma mía; duerme;
te
despertará la apacible plenitud.
Ahora
tu alma viene a buscar mi alma;
solo
vos y yo escuchamos los latidos
de
nuestros corazones fogosos .
¡No
llores aunque mi muerte se acerque;
allá
estaremos a solas vos y yo!
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