martes, 30 de abril de 2013

Te busco


Te busco...
Hoy, me he levantado añorándote;
y te he mandado una carta con una perdiz sublime.
Vení a celebrar mi vehemente duelo.
Tus tijeras delicadas y duras cortaron las esferas de mi sueño.
Nuestro amor creció en unas moradas enjutas
hasta que vos decidiste abandonarme
igual que lo que hace la luna con el alba a diario.

Te busco entre mis versos .
Y no encuentro tu nombre.
La peste del insomnio me afectó
igual que los habitantes de Macondo.
Yo no soy Aureliano Buendía
para descifrar el desenlace del cuento.
Y vos no sos Amaranta Buendía para llevarme
como a Pietro Crespi al suicidio.

Te busco...

Te busco entre las nubes negras.
Llevamos cuatro años , once meses y dos días
sin mojarnos con la lluvia.
Mi jardín se ha convertido en un desierto
y hasta las palmeras lloran por tu ausencia.



Te busco entre mis lágrimas.
Mis  ojos se han convertido en  nidos del dolor
y la soledad ha tocado mi puerta.
La angustia me persigue por todas partes
como en mi sueño, tu fantasma.

Te busco...
Te busco en mi regazo...
Te busco entre mis brazos...
Te busco y no me canso nunca de buscarte...

Te busco...

Busco tu sombra en la quinta  entre las mariposas....
Busco tu sabor entre las gotas del tereré...
Busco tu olor ente los ramos del  azahar...
Busco todos los vestidos de novia con tu color favorito: el fucsia...

Te busco...
Te re busco ...Y te vuelvo a buscar ...
¡Yo nunca me rindo!
Y al final escucho tus gemidos mientras estás en la cama con otro hombre.
Entonces, me quedo como José Arcadio Buendía,
 solitario, encerrado en su laboratorio...

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