En el brillo de tus ojos está mi esperanza;
y en la dulzura de tus labios está mi alimento.
En tus mejillas rosadas calmo mi infinita sed;
y en tu cálido cuello calmo mi alocada pasión.
Tu escote es el reflejo de mis sonrisas;
y tu ombligo es el reflejo de tu traición.
Vos, querida, sos mi cosmos.
Vos sos mi alegría;
y vos sos mi compunción...
No hay comentarios:
Publicar un comentario