De repente, asomaste en mi vida ;
y trepaste, paulatinamente,
en mi corazón.
Hiciste de mi vida una chulina ilusión;
y de prisa, te fuiste sin pedirme perdón…
Mis versos lloran tu ausencia;
y mi alma se perdió
en tu jardín.
Cortaste las rosas de nuestros recuerdos
y me cantaste una melodía,
que se perdió en el cielo de Asunción.
Saltan las lágrimas de mis ojos
por tu ausencia insoportable
pintando las noches
lúgubres en la Santísima Trinidad.
A las orillas del río Paraguay, te fuiste
esperando que las olas te traerían , en un pergamino,
mis mezquinos versos o
una humilde canción.
Y mientras vos seguís esperando…esperando…,
el tiburón, ya, devoró mis letras
y el loro no supo repetir mi canción…
1 comentario: