domingo, 31 de marzo de 2013

Haciendo el amor dos veces en una noche


Una noche hermosa de la Semana Santa , nos vimos
y el amor, dos veces , lo hicimos.
Una vez en la cama y otra en el sofá ,
y casi los vecinos escucharon sus  gemidos.
Metí mi anular dentro de la almeja 
y  con la lengua la saboreé.
¡Mojada y exquisita la encontré!
Y  sus manzanas re dulces, degusté.
Cuando el plátano bien duro quedó,
con sus manos de gorrión lo agarró;
con  su lengua lo chupó;
y con sus dientes lo mordió.
Y cuando,  en mi regazo , volando,  la tuve ,
de mi verdadero amor , me acordé.
No pude detenerme
pero ,  mis ojos,  cerré;
y mi alma , re desdichada , lloró.
No pude detenerme
porque ,  de su traición , nunca me olvidé.
No obstante,  cuando la leche espesa y calentita,
por segunda vez,  se derramó ,
un arrepentimiento infinito sentí ,
y con aquellos bonitos e irresuscitables recuerdos ,
 mis lágrimas, enjugué...

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