¿Qué es el amor?,
me preguntaste con tu sonrisa plácida.
Yo no supe contestar,
y como un niño
sensitivo, eché a llorar.
¿Qué es el amor?,
me preguntaste por segunda vez con insistencia.
Yo no pude contestar,
y por segunda vez me
puse a llorar.
Entonces, sonreíste y
me dijiste:
El amor es una llama ardiente
que quema los
corazones
y abrasa las razones.
¿Acaso, por eso, estoy inflamando yo?
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