domingo, 22 de julio de 2012

Sufrimiento agradable



Bebiendo mi café, escribiendo este poema
poniendo fin a una historia desdichada.
¡ No me digas “te quiero”!
¡ Ni me llames “querido”!
Lo nuestro en un abrir y cerrar de ojos,
acabado!
¡ No me digas “te amo”!
¡ Ni me llames “mi vida”!
Nuestro palacio, en un abrir y cerrar de ojos,
destrozado!
Te he nombrado princesa.
A partir de hoy, de príncipe,  he renunciado.
Las manchas de tu amor
me han dejado heridas en el corazón
y una saeta  en mi alma disparada.
Mi amor ha sido sublime e infinito.
A pesar de ello, de ti me despido.
Mi corazón no lo ha decidido;
pero yo, a mi razón, he obedecido.
¡Con treinta mil mujeres he salido!
En las tabernas, en las cafeterías, en las discotecas…
En Gran vía, en la Puerta del Sol, en el Retiro…
En todo rincón de Madrid, algún recuerdo he tenido.
¡Pero al final sólo a ti he querido!
¡No quiero amarte más
porque mi felicidad lejos de ti será;
este es, desgraciadamente,  mi  destino!
Tú, al final, lo entendiste y me dijiste:
¡ una oportunidad más, no; adiós querido!
Un amor  profundo sin entendimiento;
así lo nuestro ha sido.
Más vale estar lejos
que vivir juntos una historia dolida.
No te digo te quiero, sino te adoro.
A pesar de ello, tú te vas por camino y yo por otro.
Al principio, consternación, he sentido;
pero cuando me he acordado de los desenlaces de los grandes amores,
algún consuelo he sentido.
Busco en tu lejanía, mi felicidad;
en el sufrimiento la alegría;
en tu amor, siento la tristeza.
Una tristeza dulce y agradable,
¡ sólo yo , siendo afortunado, la he percibido!


No hay comentarios:

Publicar un comentario