No me quejo de haberte conocido
ni de que tanto te he querido.
Los amantes,
ciegos, siempre, hemos sido.
No me quejo de los sueños
que, contigo, he compartido,
ni de los castillos de arena
que, juntos, los
hemos construido.
Los amantes, ciegos, siempre hemos sido.
No me quejo de los momentos
que, contigo, he vivido,
ni de
tus flechas disparadas
que en mi corazón, tanto, me han dolido.
Los amantes ciegos, siempre, hemos sido.
Solo me quejo de que el Aymen que
conociste
se ha ido.
Tú hiciste de Aymen otra persona
que yo nunca lo he conocido.
No hay comentarios:
Publicar un comentario