domingo, 22 de enero de 2012

Elegía a Federico García Lorca

Te arrancaron la vida los cobardes abyectos.
Te callaron la voz los crueles monstruos.
Tú, poeta en Nueva York, autor de los romances,
portavoz de los gitanos, crítico de las guardias civiles.
Federico, nombre sonoro y grato.
Falleciste tú; pero tu poesía nunca muere.
Dejaste, señor, obras vigentes y versos inmortales.
Tu verso es la sombra de los desdichados.
Tu pluma es el grito de los desafortunados
Tus poemas se han hecho conspicuas canciones.
Brillante, breve y trágica fue tu vida.
Los poetas con valles de lágrimas te recordamos.
Bajo la luna muerte y a veces fecundidad;
en tu viento la libertad;
el caballo sin riendas es la pasión desbocada.
¡Válgame Dios, poeta fusilado!
Te guardan en el corazón los gitanos.
Tu poesía se encumbra y se hace rayos brillantes
que ilumina el rumbo de los poetas.
Lloro por tu trágico desenlace, ¡oh mártir!
¡Hurra Federico, dueño del cetro de la poesía,
maestro de los dramaturgos!
Luis Cernuda te añoró escribiendo:
"la muerte se diría
más viva que la vida".
¡Siendo tú muerto, viva tu poesía!
Se brotan mis versitos de los tuyos,
aunque todavía muy humildes los míos.
¡Hurra Federico, escritor de los romances,
autor de los dramas!
Apenas tú comenzaste a crecer cuando te acudió la agonía.
¡Tu tumba es el ornato del drama y el florero de la poesía!

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