Tú incitaste mi corazón a arder
como un volcán, como una hoguera.
Antes de conocerte
estaba tapado por sueños leves y mágicos ;
tú eres la realidad.
Es nuestro amor que alterna
entre la realidad y el sueño.
Es una historia somera,
en « una aldea de veinte casas
de barro y cañabrava » fue fusilada.
Sin preámbulos te dijiste :¡acaso te amara !
Tú, también , quisiste decírmelo ;
pero, por ser tabú, sentiste vergüenza,
y el rubor te dejó callada.
Siento tus pasos serena ;
¡mi amor es eterno y puro !
Tuve miedo de perderte paloma ;
en efecto, desguacé mis alas blancas
para perseguirte por donde volabas.
Y susurré : « ¡abre las puertas, hermosa,
es el amor que pasa ! »
Y pasó el amor tan triste, y se fugó ;
un hogar en tu congelado corazón,
no encontraba.
Es la lotería que por primera vez
no me ha tocado.
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