Tras la salida de los primeros resultados de las elecciones de la Asamblea Constituyente en Túnez, que dio una gran victoria a los islamistas (más del 41 por ciento de los escaños), hubo una concentración contra estos resultados por los laicos que consideraron a estas elecciones falsificadas a pesar de que el presidente de la Instancia Superior Independiente Para las Elecciones (ISIE) es un izquierdista y el gobierno que ayudó la ISIE para preparar estas elecciones es laico. Las mujeres concentradas amenazaron con desnudarse en plena calle y la respuesta vino de un miembro del Comité Directivo de Nahda, Samir Dilou: “Estas mujeres van a encontrar muchos problemas, el primero de ellos es el frío que hace”. Un respuesta sarcástica, como hemos acostumbrado de Dilou, que en otras ocasiones cuando hubo una gran campaña contra los islamistas declaró: “Hay partidos políticos en Túnez que el único programa político que tienen es insultar a los islamistas. Si nuestro partido político se retira de la vida política, la existencia de estos partidos no tendrá ningún sentido porque no tendrán programa ninguno”.
Pocas horas después de la declaración de los resultados de las elcciones, unos locales del partido islamista fueron quemados como consecuencia de unas supuestas declaraciones de uno de los líderes de Nahda y el supuesto próximo primer ministro Hammadi Jbali, en que insultaba al pueblo de Sidi Bouzid, la ciudad de donde empezó la revolución, según las páginas del facebook que prepararon este evento. Sin embrago, estas páginas no pudieron extraer ningún vídeo ni artículo periodístico en que Jbali hizo una declaración así porque no hizo ninguna. La respuesta de Nahda a este evento fue en menos de 24 horas, en una rueda de prensa en que el partido denegó haber hecho declaraciones así, prometiendo que como de Sidi Bouzid empezó la revolución, de ella empezarán los proyectos y las inversiones.
Pocos días después, las páginas tunecinas del facebook defensoras del laicismo volvieron a preparar eventos de violencia y agresión contra los islamistas. Así, colgaron un vídeo de un programa radiofónico en que una mujer de la Organización de las Mujeres Demócratas preguntó a Souad Abdel Rahim, una representante del partido Nahda que no lleva el hiyab, sobre su opinión de “la madre soltera” cuyo niño vendrá después de una relación sexual voluntaria( sin matrimonio). La respuesta de Abdel Rahim era: “Yo soy musulmana y tengo vergüenza de hablar de algo así. Una mujer que sea abusada es una víctima y hemos de protegerla pero quien mantiene relaciones sexuales con su voluntad, no tengo nada que comentar sobre eso”. Los laicos que llaman a sí mismos “progresistas” han enviado como consecuencia a esta declaración más de 80 mensajes a Abel Rahim en que le amenazaron de quemar su farmacia y de abusarse de su hija. En el facebook, la gente empezó a compartir los números de teléfono de esta mujer, la dirección de su farmacia y de su casa. Abdel Rahim ha declarado que a pesar de que tiene números telefónicos de las amenazadores no hará denuncia ninguna, aclarando que su declaración es su opinión propia y que no tiene ningún problema con las opiniones diferentes pero le que le preocupa es la violencia.
Los eventos de las amenazas y la violencia laicas no pararon ahí. El día de la apertura de la Asamblea Constituyente (22 de noviembre), los laicos hicieron una manifestación a la puerta de la Cámara de los Diputados y agredieron a Souad Abdel Rahima y a Rached Ghanouchi, el presidente del partido islamista. Este último declaró que estas personas no representan al pueblo tunecino, sólo representan a sí mismos.
Realmente, la violencia laica no se destacó sólo después de las elecciones. En el día de la vuelta del líder islamista a Túnez después de su exilio en Londres, los laicos hicieron una manifestación contra su llegada a la puerta del aeropuerto de Cartago e intentaron agredirlo. También, en la ciudad costera Monastir, la violencia laica se puso en manifiesto cuando el partido Nahda estaba preparando para hacer un mitin allí. Los laicos utilizaron los gases lacrimógenos, los bastones y las cadenas de hierro, lo cual causó algunas heridas a miembros de Nahda mientras que la pérdida financiera superó unos 4.000 dinares (más de 2.000 euros) tras romper el cristal de puertas y ventanas del local alquilarado por Nahda para este evento (un centro cultural del Estado).
Estos eventos no son sino pocas muestras de que la violencia, las agresiones y el terrorismo no siempre se justifica con razones religiosas. Estas mismas personas laicas que prepararon estos eventos defienden estos hechos y consideran que las razones que tienen los justifican.
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